Recordé una tarde en casa (...) yo inventando palabras tiernas que le hicieran enamorarse o reírse más de mi, tratando de equilibrar la situación deseando que él rompiera su forma de ser, que se expresara abiertamente, aunque fuera por una vez. Y de pronto cosquillas..
Después de todo, no deja de ser un bonito recuerdo.
